Ecuador.

Reír es una reacción espontánea y contagiosa. Refuerza vínculos sociales y genera bienestar. “Cuando estamos contentos, cuando estamos cuando sonreímos, cuando reímos a carcajadas, nuestro cuerpo entra en un estado de bienestar, de mayor bienestar”, dijo el médico Widmark Baéz.

La risa compartida tiene un efecto especialmente fuerte, porque las hormonas que se liberan al reír juntas pueden incluso aliviar el dolor. “A nivel fisiológico está comprobado pues que nuestro cuerpo también secreta con mayor cantidad determinadas sustancias conocidas como neurotransmisores o las hormonas de la felicidad, también que se les denomina y del bienestar. Entre estas tenemos las endorfinas que son moléculas que cumplen una función analgésica, son los analgésicos naturales que tiene nuestro organismo”, explicó Baéz.

Este efecto analgésico del humor es la base de varias terapias. La ciencia también revela que tiene resultados positivos en la psicoterapia. “Se ha identificado que trabaja mucho sobre regular la hiperactivación que se puede dar a nivel de la amígdala. La amígdala que viene a ser ese centro donde se procesa el miedo, pero también por otro lado activa el sistema o el área prefrontal, en cambio área involucrada en lo que es el pensamiento, la parte cognitiva y donde también se le da el atributo de la regulación emocional”, detalló el psicólogo Juan Fernando Jaramillo.

Al escuchar que alguien se ríe, se activan en el cerebro diferentes áreas, como la corteza motora suplementaria, que pone en marcha los músculos faciales. La risa es muy contagiosa. La risa es una respuesta biológica con múltiples beneficios comprobados. Está asociada con mejoras psicológicas, fisiológicas, sociales e inmunológicas y su intensidad, especialmente cuando es espontánea y compartida con otros, potencia estos efectos en el cerebro y en el cuerpo.

Por: Universidad  Técnica del Norte (UTN)  / Viviana Obando.