Italia.
Una misión científica internacional ha revelado la existencia de ecosistemas desconocidos en las profundidades del Mar de Groenlandia, donde pequeños gusanos, moluscos y crustáceos habitan entre acumulaciones de metano sólido. El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, pone en evidencia la fragilidad de estos entornos ante posibles intereses de explotación en la región.
La investigación fue liderada por la oceanógrafa italiana Giuliana Panieri, directora del Instituto de Ciencias Polares del Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR). El equipo logró identificar, a casi 4,000 metros de profundidad, importantes acumulaciones de hidrato de gas, la forma sólida del metano.
“Hemos descubierto que en el Mar de Groenlandia, a una profundidad de casi 4,000 metros, hay acumulaciones de hidrato de gas. En un metro cúbico de hidrato de gas pueden estar contenidos hasta 164 metros cúbicos de metano”, explicó Panieri.
Estos depósitos se formaron a partir de sedimentos originados por la descomposición de plantas y algas durante el Mioceno, hace entre 23 y 5 millones de años, cuando Groenlandia era una región mucho más verde que en la actualidad.
El equipo llegó hasta el sitio guiado por “flares” o llamaradas: anomalías detectadas en la columna de agua, provocadas por burbujas de metano que ascienden desde el fondo marino. Según la investigadora, se trata de los penachos más altos y grandes jamás registrados, elevándose más de 3,000 metros desde el lecho oceánico.
En torno a estas emisiones, los científicos encontraron verdaderos “oasis” de vida en profundidades donde antes no se habían realizado exploraciones. “Nunca habíamos ido allí anteriormente; esta ha sido la primera vez y, por consecuencia, a estos organismos no los había visto nadie jamás”, relató Panieri.
Entre las especies identificadas destacan gusanos tubícolas rosados —cuyo color se debe a la hemoglobina que contienen—, así como bivalvos, gasterópodos, pequeños crustáceos y anfípodos que habitan en los sedimentos.
Además de metano, los investigadores detectaron rastros de petróleo en la zona, lo que incrementa el interés potencial por la región. Sin embargo, la comunidad científica advierte que estos ecosistemas deben protegerse frente a actividades como la prospección minera o la apertura de nuevas rutas comerciales.
Panieri subrayó que Groenlandia es un sistema “extremadamente frágil” y aún poco comprendido. “Muchísimas áreas no han sido estudiadas; nunca habíamos tenido la posibilidad de llegar a ellas. Sería hermoso que Groenlandia estuviera en el centro de la atención global, no por ambiciones expansionistas o de extracción de recursos, sino para conocerla. Estas son las cosas de las que deberíamos preocuparnos”, concluyó.
Por: RAI.
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