Brasil.

En el marco de la trigésima cumbre climática de la ONU, COP 30, Brasil presentó el Plan de Acción de Belém para la Salud, la primera iniciativa mundial dedicada exclusivamente a fortalecer los sistemas sanitarios frente a la crisis climática.

La propuesta elaborada con la participación de gobiernos, organismos internacionales, empresas y sociedad civil busca preparar a los países ante los impactos del calentamiento global que ya provoca muertes, agrava enfermedades y pone en jaque la capacidad hospitalaria en distintas regiones.

Por ello, Simon Steele, secretario ejecutivo de la Convención de la ONU sobre el cambio climático, advirtió que se necesitan soluciones reales. El plan se organiza en tres grandes áreas: vigilancia y monitoreo sanitario con enfoque climático, políticas, estrategias y capacitación e innovación, producción y salud digital.

Entre las medidas figuran el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la inclusión de comunidades indígenas en la toma de decisiones y el impulso a la investigación y a la producción de insumos esenciales para la salud, lecciones aprendidas tras la pandemia de COVID-19.

Las acciones serán supervisadas por mecanismos de seguimiento global bajo la observación de la Organización Mundial de la Salud.

En apoyo a esta agenda, 35 fundaciones internacionales, entre ellas la Fundación Gates, Rockefeller y Wellcome Trust, anunciaron un fondo de 300 millones de dólares para los próximos 3 años destinado a enfrentar los efectos del cambio climático sobre la salud.

El lanzamiento del plan y del fondo coincide con una ola de desastres recientes como el huracán Melissa y la histórica sequía amazónica de 2024, que han recordado la urgencia de adaptar los sistemas sanitarios ante una crisis que ya cobró vidas.