Por: Ana Luisa Santiago Pérez (México).

Dedicar parte de nuestro tiempo para observar la flora nativa y reconocer sus épocas de floración es una práctica − además de reconfortante−  altamente recomendable para todos nosotros. Más allá de admirar la belleza de las plantas con flores por sus formas, colores, tamaños y aromas, este ejercicio nos puede brindar la oportunidad de identificar los ambientes donde prosperan estas especies vegetales, el momento en que florecen o fructifican y los polinizadores que las visitan.

En el libro “Los colibríes de los bosques de Sierra Mazati y sus recursos florales” quisimos ilustrar la relevancia que tienen los colibríes y su especializada labor de polinización en la salud de los ecosistemas.  La polinización es el transporte de polen de una flor a otra, proceso vital para la reproducción de muchas plantas y para la formación de sus frutos y semillas. La polinización de la mayoría de las plantas con flores ocurre gracias a la intervención de especies animales, entre los que sobresalen algunos insectos −abejas, abejorros, avispas, escarabajos, moscas, mosquitos, hormigas, polillas y mariposas−, mamíferos como murciélagos, tlacuaches y ratones, y por supuesto, aves −como los colibríes−.

La información de las 13 especies de colibríes que viven en la Sierra Mazati y otras regiones montañosas del occidente de México, nos permite conocer los lugares donde les gusta vivir, su comportamiento, sus movimientos estacionales y las flores que prefieren visitar. Además, encontrarás fichas informativas de 64 especies de plantas que podemos cultivar en nuestros jardines y casas para invitar a estos fascinantes seres y disfrutar de su presencia.

A través de estas páginas, celebramos la belleza y complejidad de los colibríes, al mismo tiempo te invitamos a dejarte maravillar por las especies bellamente ilustradas en acuarelas de Alejandra Lara, y a reconocer que cada colibrí observado es una pieza activa de un ecosistema aún funcional, pero también frágil que merece ser protegido con responsabilidad y conocimiento.

La publicación de este libro fue posible gracias al financiamiento proporcionado por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco mediante el Programa Proyecta Producción, así como al respaldo y colaboración de Mazati Reserve.

 

Acciones para conservar la flora nativa

Destinar espacios específicos para el crecimiento de plantas silvestres nativas resulta fundamental, porque su presencia favorece tanto la diversidad y la salud de la flora silvestre como la supervivencia de las poblaciones locales de polinizadores.

Para conservar la flora nativa es fundamental implementar acciones que promuevan su protección y regeneración en distintos entornos. La conservación de “parches” de vegetación, el establecimiento de franjas florales entre hileras de árboles, en los límites de huertas y de predios, en los caminos, o alrededor de edificaciones, son todas ellas prácticas recomendables.

Una estrategia efectiva ha sido la creación de jardines de polinizadores que no solo embellecen los espacios urbanos y rurales, sino que además ofrecen a la fauna hábitats seguros y son esenciales para la reproducción de las plantas. Estos jardines deben incluir especies nativas, adaptadas al clima local, lo que garantiza su resiliencia y reduce la necesidad de mantenimiento intensivo.

Fomentar, además, la educación ambiental en torno a la importancia de los polinizadores y la flora nativa puede ser una forma de fortalecer el compromiso comunitario con la conservación de las especies y de su entorno natural.

 

 

***

Sobre la autora: Ana Luisa Santiago Pérez es Profesora Investigadora del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara ana.santiago@academicos.udg.mx. El libro está disponible para su venta en @organica_editores

***

Texto previamente publicado en El Informador.