Panamá.

Ubicado en Panamá Pacífico, en los terrenos de la antigua Base de Howard, el Sendero Imaforest se consolida como un espacio diseñado para fomentar la conexión directa entre las personas y la naturaleza, sin generar una intervención agresiva en el ecosistema.

Este sendero, situado en el corregimiento de Veracruz, fue concebido bajo un principio claro: permitir la interacción respetuosa con la fauna y la flora locales, promoviendo una convivencia armónica entre los seres humanos y el entorno natural. A lo largo del recorrido, los visitantes pueden experimentar el bosque de forma accesible y educativa, en un ambiente pensado para todas las edades.

De acuerdo con José Ángel Vigil, administrador de áreas verdes de Panamá Pacífico, el recorrido inicia con paneles informativos que presentan las especies que habitan la zona. A partir de ahí, el sendero integra elementos lúdicos y sensoriales, como un tobogán apto tanto para niños como para adultos, y un dispositivo acústico que permite escuchar los sonidos del bosque y el canto de las aves que frecuentan el lugar.

Uno de los puntos clave del trayecto es el área de manglar, donde se explica la función ecológica de estos ecosistemas y su papel fundamental en la protección costera, al amortiguar el impacto de las olas del mar. Más adelante, el sendero incluye una zona de juegos de escalar, diseñada para estimular el desarrollo motor de los niños, así como un espacio donde se observan los nidos de las hormigas arrieras, destacando su importancia dentro del equilibrio ambiental.

El recorrido concluye reforzando el carácter educativo del lugar, con explicaciones sobre la dinámica de los insectos y otras especies, y con una invitación abierta a conocer el bosque desde una perspectiva segura y guiada.

Vigil subrayó que Imaforest es ideal para quienes desean iniciarse en visitas a espacios boscosos, ya que ofrece una experiencia inmersiva sin la exigencia de un entorno silvestre más extremo.

Finalmente, el llamado a la población es claro: cuidar el medio ambiente es una responsabilidad colectiva. La preservación de estos ecosistemas no solo garantiza espacios de recreación y aprendizaje, sino que resulta esencial para la vida humana y el equilibrio natural del que todos dependen.

Por: Sertv.