Bolivia.

Bolivia enfrenta una emergencia silenciosa. Más de dos millones de niños y adolescentes están expuestos a los impactos más severos del cambio climático. Sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor ya afectan directamente su salud, educación y seguridad alimentaria. El dato forma parte de un estudio presentado por ChildFund Bolivia y Educo, que alerta que si no se toman medidas, esta cifra podría duplicarse en los próximos veinte años. 

“Lo que quisiéramos es que pudieran tomar conciencia de cuál es la crisis climática que estamos viviendo en el país, de manera que puedan adoptar no solamente marcos legislativos, sino también políticas públicas que vayan en la protección de los derechos de la infancia, la adolescencia y la juventud”, aseguró Jimena Loza, directora de ChildFund Bolivia.

El estudio señala que más de seiscientos mil menores han sufrido sequías severas en al menos ochenta municipios del país.Un millón trescientos mil fueron afectados por el calor extremo, lo que impacta su rendimiento escolar y su salud, mientras que medio millón enfrenta problemas respiratorios por la contaminación del aire y setenta y cinco mil fueron víctimas de inundaciones.

“Por ejemplo, en la educación, cuando hay las quemas así indiscriminadas que han habido en nuestro país en los últimos años, el humo ha llegado a todas las poblaciones, les ha impedido a los niños llegar hasta las escuelas, les ha impedido pasar clases, les ha perjudicado en su derecho de tener una educación”, declaró Viviana Farfán, directora de Educo Bolivia.

Las organizaciones advierten que la vulnerabilidad de la niñez se agrava por la pobreza estructural y la dependencia de los recursos naturales, lo que limita su capacidad de adaptación. El informe pide financiamiento climático directo para la niñez y políticas públicas que garanticen sus derechos frente al avance de la crisis ambiental.