Perú.

En medio del silencio de las mañanas en el Valle Sagrado, diminutos aleteos inundan el ambiente y lo llenan de vida. Pequeñas aves danzan entre las flores y la naturaleza, cautivándonos con su encanto y sus colores. Así es el santuario de los colibríes en Cífera, un mágico lugar ubicado en Yanahuara, Urubamba, que alberga más de veinte especies de estas aves, algunas endémicas y otras viajeras, que cada cierto tiempo regresan al santuario como quien vuelve a casa después de un largo recorrido.

Perú tiene más de ciento veinticinco especies de picaflores o colibríes, y en la región Cusco se han observado más de setenta y cinco especies de colibríes. Y acá en el Valle Sagrado, especialmente en el jardín, podemos apreciar más de veinte especies de colibríes. Pero todos tienen sus momentos, porque todo va a depender de las estaciones del año. Y ahora, justamente, ya estamos en plena primavera. Tenemos un aproximado de doce especies de colibríes, de las cuales también hay colibríes endémicos que son muy susceptibles a muchos factores”, relató César Cusihuaman.

Este fabuloso rincón, privilegiado por la naturaleza, se beneficia de las migraciones de estas aves, que encuentran aquí un refugio seguro.

Hay una migración altitudinal que depende de los cambios climáticos, las épocas de reproducción y las épocas donde ellos necesitan aportar ciertos antioxidantes para sus plumas, que son iridiscentes, porque ahora ya se aproxima la época de reproducción y necesitan los machos estar relucientes, muy brillosos. Necesitan visitar más de mil flores o pistilos para que puedan aportar esas coloraciones que tienen. Y así empiezan ya la danza del colibrí, el cortejo…”, destacó Cusihuaman.

Las danzas de cortejo, los vuelos rápidos y los destellos de sus plumas convierten cada visita en un espectáculo único.

“Está muy bien, hay pájaros en todos lados y un lugar como este es maravilloso para fotografiarlos. Los pájaros están tan cerca y hay mucha paz aquí”, dijo el fotógrafo.

Además, los colibríes cumplen un rol fundamental en la biodiversidad, pues son excelentes polinizadores indispensables para el equilibrio de los ecosistemas.

Sabemos que los colibríes son perfectos polinizadores. Entonces, aquí es importante la floración, no solamente para colibríes, sino abejas, entre otros insectos. Y de noche nos visitan ciertos murciélagos que también son frugívoros y necesariamente también polinizan, contribuyen”, contó Cusihuaman.

El santuario de los colibríes en Ensifera transmite un mensaje poderoso: la importancia de cuidar y proteger los espacios naturales que resguardan la vida.

Por: Vidawasi.