Uruguay.
El Mercurio es una sustancia tóxica que se encuentra presente en la corteza terrestre y, aun en pequeñas cantidades por sus actividades antropogénicas, puede causar efectos no solo al ambiente, sino también a la salud.
“Durante muchos años, el Mercurio se utilizó en la materia dental, pero se ha demostrado que genera riesgos a nivel sistémico y hoy en día contamos con mejores materiales que no tienen estos riesgos y cumplen las mismas funciones, por eso hay una política a nivel internacional de promover su desuso”, dijo Agustín Cataldo, coordinador del Programa Salud Bucal, integrante del Comité Directivo Nacional del Proyecto.
“Para la Organización Panamericana de la Salud, este proyecto y su acompañamiento es de alta relevancia y es muy importante sobre todo porque primero que es único en la región de las Américas, y luego porque estamos trabajando en una alianza intersectorial con el Ministerio de Salud, con el Ministerio de Ambiente, lo que va a permitir abordar de manera integral un problema de importancia a nivel de salud pública a nivel global, como es la exposición a un contaminante de alto riesgo para la salud que es el mercurio. Además, el contribuir o acompañar a los Ministerios de Salud y Ambiente nos permite de una manera contribuir al cumplimiento del convenio de Minamata y también el fortalecimiento de las capacidades tanto técnicas como de comunicación a nivel odontológico”, detalló Caroline Chang, representante de la OPS/OMS en Uruguay.
“El proyecto en Uruguay tiene los mismos componentes que el proyecto global que está desarrollado e implementado por la OMS para poder ayudar a los países a implementar el convenio de Minamata. Tiene tres componentes. Uno es la reducción gradual de las del uso de amalgama dental. El segundo componente tiene que ver con la gestión de los residuos ambientalmente adecuada, de los residuos de mercurio provenientes de la amalgama dental. Y el tercer componente es la difusión de conocimiento, pero a nivel global, internacional”, dijo Mónica Méndez, consultora de la OPS y Coordinadora del Proyecto.
“Con el objetivo de avanzar en la prevención, trabajamos en el diseño de material educativo, de talleres, de cursos, recorrimos todo el territorio”, dijo Cataldo.
“La recolección, el transporte, tratamiento y disposición final de los residuos con mercurio requiere ciertos aspectos a tener en cuenta. Uno, la dispersión de los residuos en el territorio, por lo tanto, es necesario una coordinación con los centros de salud y los lugares donde se informó de existencias de estos residuos. También el transporte es un elemento importante, el transporte tiene que ser habilitado y adecuado para este tipo de residuos. Una clave importante en la recolección es no generar residuos adicionales contaminados con un material tóxico como el mercurio, y otro aspecto es que el tratamiento y la disposición final se va a hacer en forma local en empresas autorizadas por el Ministerio de Ambiente”, dijo Judith Torres, punto focal del Convenio Minamata del Ministerio de Ambiente e integrante del Comité Directivo Nacional del Proyecto.
“Hoy tenemos otras alternativas para el uso de la amalgama, como son las resinas compuestas o los segmentos de monómero de vidrio, por eso los profesionales tienen la posibilidad de incorporar estos materiales restauradores a su práctica diaria”, dijo Cataldo.
“En cuanto a las lecciones aprendidas del proyecto de reducción de amalgama a nivel país, en primer lugar tenemos que destacar la cooperación interinstitucional, pero debemos tener en cuenta los medios de comunicación, los canales y los tiempos, incorporando márgenes en el tiempo para poder adaptarnos a situaciones imprevistas, tanto como a procesos administrativos que tienen otros tiempos. Por otro lado, queremos destacar la relevancia de la comunicación de riesgo, que justamente es informar sin alarmar, a cargo de profesionales odontólogos que pueden llegar a la población de una manera concisa y que podemos utilizar de alguna manera como herramienta multiplicadora de conocimiento”, agregó Méndez.
“El proyecto deja a Uruguay en una posición privilegiada en la eliminación del mercurio proveniente de la amalgama. Ha facilitado además el desarrollo de herramientas técnicas y normativas que estarán a disposición de todos los países que estén comprometidos con este proceso”, concluyó Chang.
Por: Organización Panamericana de la Salud (OPS).
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