Argentina.

Hace apenas dos años, la Pampa argentina sufría una de las peores sequías en décadas. Ahora el agua lo cubre casi todo. Los caminos se convirtieron en canales y las cosechas se perdieron. Este panorama desolador se extiende por millones de hectáreas de la Pampa argentina, inundadas desde hace meses por lluvias de una intensidad inusual. En el municipio de 9 de Julio, en lo que va de 2025, las lluvias superaron los mil seiscientos milímetros, casi el doble del promedio anual.

No es la primera inundación que tenemos ahora, sino que tuvimos una grande en el 2001. La pasamos, la tragamos nosotros el agua, como siempre. No se hicieron obras. No se hizo nada. Este canal, desde que se hizo, jamás se limpió. Pasamos la de 2012, la de ahora, 2025, y las obras no están nunca”, explicó Alejandro Vallan, productor agropecuario.

Los animales sufren, sembrar es imposible y muchos tuvieron que irse. 

“Mucha gente ya sacó las vacas de años. Los animales, como ya sabemos, son años de trabajo. Esa gente ya sacó todo, ya se fue a la ciudad o se fueron algunos vecinos, porque los campos de esta zona están en su mayoría desalojados”, contó Vallan.

9 de Julio es uno de los distritos más afectados de los veintiocho declarados en emergencia por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Aquí las inundaciones no remiten desde marzo.

“Yo creo que la de 2012 fue menos que la de 2001, pero esta es mucho más que la de 2001”, acentuó Vallan.

Las autoridades creen que el papel del cambio climático es indudable.

“Nosotros el año pasado vivimos días de verano de cuarenta y cuatro grados. Quien desconozca eso es no ver la realidad y no aceptar una situación que todos vamos a tener que abordar de una u otra forma, pensando en fondos de emergencia y actuando en consecuencia”, relató María José Gentile, intendenta de 9 de julio.

Los actores consultados coinciden en la solución: hay que hacer obras, reacondicionar caminos y canales, controlar la construcción de canales clandestinos y concretar infraestructura pendiente desde hace décadas, como el dragado del río Salado, única vía de desagote de la región.

“En caminos rurales tenemos un ochenta por ciento de caminos intransitables hoy, porque en algunos puntos están cortados, no se puede pasar. Los canales se han dejado sin mantenimiento y hoy se pelea por su mantenimiento y por la reconstrucción de algunos caminos”, contó Enrique Hugo Lorenzo, productor agrícola.

El sector agroindustrial representó en 2024 el cincuenta y ocho por ciento del total de exportaciones de Argentina, uno de los principales productores de alimentos del mundo. La Pampa, motor del país, hoy pide auxilio. Y sus voces reclaman más que palabras: soluciones concretas.