México.

¿Alguna vez te ha pasado que tu piel o tu lengua se han quedado pegadas al hielo? ¿Sabes por qué ocurre esto? Todo tiene que ver con la temperatura y la humedad de nuestro cuerpo. Nuestra piel y sobre todo la lengua están cubiertas por una delgada capa de humedad, sudor, vapor de agua o saliva. Cuando tocamos el hielo, el calor de nuestro cuerpo se transfiere rápidamente a él.

Esto provoca que la humedad de nuestra piel se congele casi al instante, convirtiéndose en una fina capa que se adhiere tanto a nuestra piel como a las pequeñas hendiduras del hielo, y es por eso que se quedan pegados.

Por lo general, el calor de nuestro cuerpo derrite el hielo poco a poco y nos libera. Pero si hace mucho frío, puede ser necesario calentar la zona afectada con agua tibia o un paño caliente para evitar lesiones. Dato curioso: aunque la humedad puede hacer que la piel se pegue al hielo, también actúa como una barrera protectora, ayudando a prevenir quemaduras por congelamiento.

Por: SUMA TV.