El foco de este patógeno zoonótico, detectado en un entorno hospitalario del estado indio de Bengala Occidental, permanece limitado y sin indicios de transmisión comunitaria. Las autoridades sanitarias españolas y europeas descartan por el momento un impacto en nuestro país, aunque subrayan la importancia de la vigilancia y la prevención precoz.
El reciente brote de virus Nipah detectado en el estado indio de Bengala Occidental, cerca de Calcuta, ha reavivado la atención mediática sobre este patógeno zoonótico de alta letalidad. Sin embargo, las evaluaciones técnicas coinciden en que el riesgo para la población española es muy bajo y no existen, a día de hoy, motivos para la alarma.
Así lo señala la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS) en un comunicado, en el que aporta una valoración técnica para contextualizar la situación y centrar el debate en los elementos epidemiológicos relevantes. El Ministerio de Sanidad ya había indicado el pasado 12 de enero que el riesgo de introducción del virus en España es muy bajo, en línea con las evaluaciones del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
El virus Nipah figura entre los patógenos prioritarios para la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a su elevada letalidad, estimada entre el 40 % y el 75 %, y a la ausencia de vacunas o tratamientos antivirales específicos. Su reservorio principal son los murciélagos frugívoros, aunque puede transmitirse a humanos a través de otros animales infectados o mediante contacto estrecho entre personas, especialmente en entornos familiares y sanitarios.
Según la información disponible hasta el 26 de enero, el brote ha afectado al menos a cinco profesionales sanitarios vinculados a un hospital privado en Barasat, lo que apunta a una probable transmisión nosocomial. Las autoridades locales han activado medidas de aislamiento, rastreo intensivo de contactos y cuarentena de cerca de un centenar de personas, sin que se hayan detectado, por el momento, casos de difusión comunitaria.
La SEMPSPGS subraya que este tipo de brotes, aunque generan alarma social, responden a mecanismos de transmisión bien conocidos desde el punto de vista epidemiológico. En muchos casos están relacionados con la detección tardía de los primeros casos, la infravaloración inicial del riesgo biológico, la presión asistencial o fallos organizativos en la aplicación de las medidas preventivas, más que con errores individuales.
Prevención precoz y vigilancia epidemiológica
Desde una perspectiva de Salud Pública, la sociedad científica destaca que la respuesta adoptada una vez identificado el brote ha sido adecuada, pero recuerda que la verdadera fortaleza del sistema sanitario reside en la prevención precoz y en la vigilancia epidemiológica activa, antes de que los problemas adquieran visibilidad mediática.
En España no se han notificado casos importados ni autóctonos de virus Nipah, ni tampoco en otros países europeos. Aun así, la SEMPSPGS advierte de que el riesgo nunca es nulo en un contexto de globalización y elevada movilidad internacional, lo que obliga a mantener la capacidad de anticipación y respuesta frente a infecciones emergentes.
La sociedad científica insiste en el papel clave de las unidades de Medicina Preventiva y Salud Pública integradas en los centros sanitarios. La evidencia científica muestra que estos equipos permiten detectar antes los riesgos, limitar la magnitud de los brotes y reducir su impacto asistencial y social, protegiendo tanto a los pacientes como a los profesionales.
Invertir de forma sostenida en Salud Pública y en estructuras preventivas no solo resulta esencial para afrontar crisis sanitarias, sino también para garantizar la seguridad del sistema y evitar que situaciones como la actual se repitan en el futuro, concluye la SEMPSPGS.




