Honduras.

El cine en Honduras ha tomado fuerza en las últimas décadas, pasando de ser una expresión cultural poco visible a convertirse en un espacio de identidad, memoria y creatividad nacional. Aunque la producción cinematográfica hondureña comenzó lentamente, hoy se reconoce el esfuerzo de directores, productores y artistas que han apostado por contar historias propias, muchas de ellas inspiradas en la realidad social, cultural y humana del país.

“Pero creo que uno de los mayores retos es que, bueno, venimos de un país donde no hay mucha historia de producciones de cine. Entonces, todo lo que encuentras es, pues, una barrera, porque estás prácticamente haciendo cosas nuevas. Pero la forma de cómo afrontar esto es que te toca sentarte y explicar a las personas: vamos a grabar acá, vamos a hacer esto… Es parte de la educación de cuando llevamos un equipo de grabación a un espacio”, contó Raquel Melgar, productora audiovisual.

A pesar de los avances, el cine hondureño sigue enfrentando desafíos importantes: el financiamiento limitado, la falta de infraestructura sólida, la necesidad de más espacios de exhibición y la escasa formación técnica especializada. Sin embargo, estos obstáculos no han detenido el crecimiento del sector. Iniciativas como talleres de formación, festivales y la participación de universidades y colectivos creativos están fortaleciendo la industria desde la base.

“Bueno, la mayoría de los temas que tocamos siempre son sociales o que tienen que ver con alguna de las defensas de los, de los derechos. Por ejemplo, mi primer, mi primer cortometraje tenía que ver sobre la violencia. Y, pues se me inspiró cuando vi el asesinato de un señor que cruzaba la calle en medio de, de un asalto. Entonces, siempre estoy buscando temas que tengan que ver con esto de la defensa de los derechos o poder tal vez expresar algún sentimiento de frustración que tenga que ver siempre con lo que estamos viviendo. Otro de los temas que hemos tocado, especialmente en el cine documental que hacemos, es sobre los derechos de las personas de diversidad, que pueden ser, pues no solamente LGBTQ+, sino que también justamente estaba hablando contigo sobre promover lo que es el lenguaje de señas, etcétera”, explicó Melgar.

Hoy, el cine en Honduras vive un momento de transformación. Cada nueva película reafirma el deseo de contar nuestras propias historias con autenticidad y orgullo. El público hondureño también ha comenzado a valorar más las producciones locales, creando un ambiente favorable para el crecimiento sostenido del sector. Con talento, visión y apoyo, el cine hondureño continúa avanzando hacia un futuro prometedor.

Por: STVE.