En México, millones de mujeres en edad laboral enfrentan un desafío poco visibilizado: la menopausia y su impacto en el empleo. 

“Yo sudando y hasta me daba vergüenza porque me escurrían las gotas de sudor, y yo decía, «¿Por qué?» Y fue cuando dije, «Esto ya no es normal””, dijo la profesionista María González. María dejó pasar estos síntomas por darle prioridad a su trabajo, hasta que un día tuvo un ataque de ansiedad. 

“Le dije, «Doctor, es que creo que tengo cáncer porque se me cae el cabello horrible” y me dijo, «No, mira, estás entrando al climaterio de la menopausia «», contó González.

 Algunos de los síntomas de la menopausia son la sudoración, los sofocos, palpitaciones, irritabilidad, inestabilidad emocional, insomnio, depresión, ansiedad, falta de concentración y aumento de peso. “Se considera que se llega a la menopausia cuando la amenorrea, o  la falta de regla dura 12 meses”, dijo Carolina Grajales, de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM. 

Ocurre entre los 45 y 55 años de edad. En México, en el censo de 2020, casi 8 millones de mujeres estaban en este rango. Como María, más de 5 millones son económicamente activas. “Y una mujer entre los 45 y los 55 años es una mujer con mucha experiencia, con una gran capacidad, con probados conocimientos que estaría en la cúspide de su desarrollo laboral”, dijo Grajales. Además, sus efectos tienen un impacto económico. 

Un estudio realizado por la Clínica Mayo de Estados Unidos destacó que en ese país el costo de la menopausia era de mil 800 millones de dólares en horas de trabajo perdidas por año. 

En México suele ser un tema tabú, se estigmatiza y desconocemos la cifra. “Las encuestas que existen acerca del empleo no tienen una perspectiva de género. Necesitamos datos para poder encontrar más específicamente cómo está influyendo en el caso de México y poder empezar a desarrollar su misión”, dijo Violeta Rodríguez, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. 

Las políticas públicas son necesarias para fomentar la empatía en el ambiente laboral. “Tendría que hablarse de que no es una enfermedad, es un proceso natural y que tendría que haber flexibilidad laboral, impulsar grupos de apoyo. La única vacuna contra la menopausia es la información”, concluyó Grajales.

Por: TVUNAM