Panamá.

«Estamos listos para expresar una revolución con la producción de etanol el próximo mes, que nos permitirá tener mayor dinamismo en el agro y combustibles más limpios», el anuncio del mandatario de Panamá José Raúl Molino marca el inicio de una nueva etapa para la producción de biocombustible en el país, con una proyección de 30.000 empleos directos e indirectos y una inyección económica importante en los próximos cinco años, Panamá se prepara para la producción nacional de etanol. Una iniciativa que valora positivamente el profesor Gerardo Cáceres, docente de la escuela de química de la Universidad de Panamá y especialista en química industrial. 

“Principalmente, la preocupación que tenemos es que no compita con la generación de alimentos. Mientras eso se pueda balancear bien, no debería haber problema, ya que es beneficioso para el ambiente. Y también esto para el campo, para los productores, para los procesadores que se dediquen a la obtención del bioetanol, o sea, generaría mano de obra, eso también sería importante del país”, destacó Cáceres.

El profesor Cáceres, con 31 años de experiencia en el campo, sería producido principalmente a partir de azúcar de caña, un recurso agrícola con alto contenido de sacarosa, lo que facilita su fermentación. 

Aquí en Panamá, para utilizarlo de manera sin necesidad de modificar vehículos, sería el E-10, o sea, la primera, el 10%, ¿verdad? Entonces, ya las que son, las que tienen mayor cantidad de etanol, hay que modificar el motor e inclusive las mangueras y los conductos, porque es un agente oxidante fuerte”, relató Cáceres.

Entre los principales beneficios de este biocombustible se encuentra su contribución a la reducción de emisiones contaminantes, a diferencia de los combustibles fósiles. 

“Sí, evidentemente, porque estamos utilizando un dióxido de carbono que se produjo por fotosíntesis y que está dentro del ciclo del carbono. No estamos incrementando el dióxido de carbono al utilizar estos combustibles fósiles con un dióxido de carbono que estaba atrapado en la Tierra. O sea que se mantendría si, por ejemplo, todos los combustibles fueran a base de biocombustibles, se quema, el dióxido de carbono pasa a la atmósfera, las plantas, la caña, azúcar, en el caso que estamos hablando, vuelve y lo toma, lo transforma en azúcares y sería un ciclo constante. O sea, no se incrementaría el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera”, dijo Cáceres.

El uso de estos biocombustibles también impulsará a los productores. Se estima una inyección económica de 400 millones de balboas en los próximos años.

Por: Sertv.