Costa Rica.

La UCR está desarrollando formas de degradar los microplásticos hasta en un 95%. Así es, investigadores de la UCR trabajaron durante dos años en la aplicación de técnicas de oxidación avanzada para descomponer los microplásticos presentes en nuestras aguas residuales. Los desechos de plásticos cada vez son más problemáticos, ya que por un mal uso que le hemos dado, estos elementos se han ido fragmentando en pedazos cada vez más pequeños hasta transformarse en partículas menores a 5 milímetros.

Los microplásticos no solamente surgen a la hora de desechar los objetos de este material, sino que también se utilizan a la hora de fabricar ropa, cosméticos o productos de limpieza que luego terminan en nuestras aguas residuales. Estos elementos tan pequeños acaban mezclándose gradualmente con nuestros alimentos, el agua que bebemos y el aire que respiramos, entrando así en nuestro organismo.

En 2019, un estudio de la Universidad de Newcastle en Australia reveló que cada semana consumimos una cantidad de plástico equivalente a una tarjeta de crédito. Es por eso que investigadores de la Escuela de Química de la Universidad de Costa Rica trabajaron en dos técnicas para reducir el tamaño de las partículas hasta mineralizarlas. Esto es básicamente convertirlas en agua y dióxido de carbono.

Ambas técnicas se basan en generar radicales que cuando entran en contacto con las partículas de microplástico, reaccionan y las degradan poco a poco. La primera técnica es utilizada a nivel comercial y consiste en agregar peróxido de hidrógeno o dióxido de titanio a una muestra de agua de lavadora a la que se le añade poliestireno como una simulación de las aguas residuales.

Luego se expone esta mezcla a radiación ultravioleta y de esta manera se forman los radicales para degradar los microplásticos. Con esta técnica lograron una efectividad del 45% después de 24 horas.

La segunda técnica se llama electrooxidación. En esta se crean los radicales a partir de dos placas de electrodos de diamante dopado con boro, los cuales se colocan en agua purificada o en la mezcla de agua de lavado con poliestireno. A esta sustancia se le aplica una corriente para que se generen los radicales en la superficie de los electrodos. Luego se agita el agua para que las partículas choquen con dichas placas y comience el proceso de degradación.

La técnica de electrooxidación logró reducir hasta el 95% de los microplásticos cuando se utilizó agua purificada. Sin embargo, cuando se usó el agua de lavado, los resultados no superaron el 56%. Ambos procesos se realizaron durante cuatro horas y media. Las y los investigadores esperan analizar otros tipos de plástico, como polietileno, PVC y mezclas de diferentes plásticos, para obtener datos de ambientes cercanos a la realidad. Pues hasta ahora solo han trabajado con agua de lavadoras con poliestireno.

Gracias a esta investigación, las y los tomadores de decisiones van a tener una línea base de información contextualizada para Costa Rica y el trópico, y podrán entender mejor el comportamiento de los microplásticos. Impulsar estas investigaciones será crucial para que se puedan implementar políticas y estrategias efectivas que minimicen la contaminación y protejan nuestra salud.

Por: Universidad de Costa Rica.