Estados Unidos.

A causa de los recortes que Estados Unidos ha hecho en la financiación de programas de ayuda humanitaria, la directora general de Médicos Sin Fronteras para Latinoamérica, Nancy Guerrero, ha señalado que muchas organizaciones salen de los territorios por falta de recursos. “Las operaciones de Médicos Sin Fronteras se han encarecido, pues hoy quiere decir que para hacer las mismas operaciones que estábamos haciendo hasta hace unos pocos meses para hacer lo mismo, nos cuesta un poco más”, dijo Guerrero.

El país norteamericano ha sido históricamente el mayor donante en salud global y asistencia humanitaria. Según datos de la ONU, en 2023, su contribución total en esta financiación es de alrededor del 40% del total, aunque representa menos del 1% de su presupuesto federal anual.

“Ya era un sistema bastante estrecho en temas de las necesidades que había y la capacidad de abordarlas y de acompañar todo esto. Hasta el año pasado, o sea, habían proliferado muchas crisis humanitarias. Ahora, con teniendo menos fondos disponibles, menos organizaciones, pues imagínate, aún más se recrudece, aún más sobre todo para poblaciones vulnerables”, agregó.

Estos recortes hacen parte de una agenda política más amplia que impacta dramáticamente a comunidades con poco acceso a atención médica, como pueblos indígenas, afrodescendientes, poblaciones aisladas o migrantes. Producto de las políticas restrictivas del gobierno Trump en materia de financiación humanitaria y flujos migratorios, además del recrudecimiento del conflicto a nivel global, Médicos Sin Fronteras sigue viendo sobrepasado en muchas zonas.

Actualmente, la organización cuenta con 516 proyectos en más de 70 países, brindando atención médica, humanitaria y psicológica a poblaciones afectadas por catástrofes naturales, conflictos armados, epidemias y distintas enfermedades, sin importar su inclinación política, creencias o raza.