Ecuador.

Las Islas Galápagos han sido escenario de uno de los programas de restauración ecológica más exitosos del mundo, con la crianza y reintroducción de unas 9.500 tortugas terrestres gigantes desde 1965. Este esfuerzo comenzó tras el alarmante descenso de las poblaciones por la presencia de especies invasoras, especialmente en las Islas Española y Pinzón.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Diego, una tortuga de la especie ‘Chelonoidis hoodensis’ que pasó décadas en cautiverio antes de regresar a su isla natal, dejando una descendencia de unos 800 individuos. Gracias a acciones como esta, hoy Española alberga más de 2.300 tortugas y Pinzón supera el millar.

El proyecto no solo busca aumentar el número de ejemplares, sino también asegurar poblaciones saludables con estructuras reproductivas completas. Actualmente, se mantienen tres centros de crianza en Santa Cruz, Isabela y San Cristóbal, desde donde se han repatriado tortugas a ocho islas del archipiélago.

Las tortugas consideradas ingenieras ecológicas cumplen un rol vital al dispersar semillas y mantener el equilibrio del ecosistema. A pesar de los avances, las amenazas persisten, principalmente por especies invasoras y el tráfico ilegal, desafíos clave en la conservación de este patrimonio natural de la humanidad.