Argentina.

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Cuyo estudia el uso de antivirales para inhibir la maduración del virus del Zika. En la actualidad, no existe una vacuna para evitar la enfermedad y los avances podrían alcanzar a enfermedades, como el dengue y la fiebre amarilla.

El virus Zika es un patógeno de relevancia en Argentina y en otros países de Latinoamérica. Este virus es transmitido por la picadura de un mosquito, el ‘Aedes aegypti’, que es su vector y  la principal manera en la que es transmitido aunque también existen otras maneras en las que puede ser contagiado.

Las consecuencias que este virus tiene en la salud humana se dividen en dos grupos: por un lado, cuando infecta a adultos, genera un síndrome que se llama de Guillain-Barré y con ello el virus afecta al sistema nervioso del paciente, genera dolores muy intensos, parálisis, incluso muchas veces la muerte.

Otra de las consecuencias es cuando infecta a mujeres embarazadas, y en este caso, el virus de nuevo va a atacar las neuronas en desarrollo del bebé en gestación, generando una condición que se denomina microcefalia, donde el recién nacido puede tener una cabeza y un cerebro de tamaño significativamente menor al de un paciente normal.

Esto traerá complicaciones a nivel cognitivo en el recién nacido y en otras áreas de su vida. El tratamiento para una persona que se ha infectado con el virus Zika es, de momento, paliativo y el problema que tienen, al menos en Argentina, es que las primeras etapas de la enfermedad cursan asintomáticas y se confunden muchas veces con otro tipo de de patologías como la gripe o un resfrío.

Los virus se pueden considerar como una especie de parásitos intracelulares, lo que  significa que necesitan o utilizan la maquinaria normal de nuestras células en su propio beneficio.

Nosotros en nuestra investigación estamos utilizando y poniendo a punto el uso de un antiviral que lo que hace, justamente, es inhibir la actividad de una enzima celular que es muy importante también para el ciclo madurativo del virus. Entonces, de esta manera, inhibiendo la acción de esa enzima indirectamente estamos impactando sobre ese ciclo madurativo del virus. Los resultados que hemos tenido son realmente muy alentadores porque no solamente hemos mostrado que es efectivo este antiviral en el virus del Zika, que es nuestro modelo de estudio, sino que a través de colaboraciones con otros institutos del en el país, hemos podido mostrar que este antiviral es efectivo en infecciones por el virus del dengue y el virus de la fiebre amarilla, que son virus de la misma familia del virus Zika”, detalló Cristian Pocognoni, doctor en ciencias biológicas.

Por: SEÑAL U.