Brasil.
En Río de Janeiro, los alumnos juegan como los viejos tiempos. Tras un año sin celulares, en escuelas como ésta, muchos estudiantes ni siquiera se molestan en llevar su teléfono. Otros dejan los dispositivos en cajas de plástico antes de entrar a clase.
La experiencia de Río se replicará ahora en todo Brasil, gracias a una ley firmada en enero por el presidente Luis Inacio Lula da Silva, que prohíbe los móviles en aulas y recreos, excepto para fines educativos, de emergencia y salud.
“Fue difícil porque nos volvemos adictos y cuando no lo tenemos, provoca una cierta abstinencia. Al principio fue un poco difícil, pero después de que el hábito pasa, interactuamos más”, dice una estudiante.
“Antes con los celulares, todo el mundo estaba en el patio con sus móviles y algunos jugaban. Ahora todo el mundo está sentado, jugando, corriendo”, agregó otro estudiante.
Brasil, que tiene más celulares que habitantes, se suma a un número creciente de naciones que recurren a este tipo de restricciones para arrancar los dispositivos de las manos de niños y adolescentes muy pendientes de las pantallas móviles. Según datos de la UNESCO, de fines de 2024, el 40% de los sistemas educativos del mundo tenían algún tipo de prohibición del uso de celulares frente al 30% del año anterior.
El secretario municipal de educación de Río señaló que los profesores notaron que tras la pandemia de COVID, los estudiantes habían regresado a las aulas más agitados, más impacientes, más adictos a los celulares y mucho más ansiosos. Un estudio de la alcaldía de Río mostró mejoras en la concentración, la participación en clase y el rendimiento de los estudiantes, luego de que se implementó la prohibición.
“Si es difícil para un adulto, imagina para un niño, es el algoritmo, está hecho para eso para crear adicción, para hacer que los niños no puedan prestar atención a la hora de comer, de jugar, a la hora de la escuela, es muy perjudicial”, comentó Renan Ferrinha, Secretario Municipal de Educación de Río de Janeiro.
Una encuesta a padres en 2024 de la firma de investigación digital Opinion Box y la plataforma Mobile Time mostró que la mayoría de los niños brasileños tuvieron su primer celular a los 10 años. Mientras que los menores de tres años pasan casi una hora y media al día con el dispositivo, la cifra asciende a casi cuatro horas entre los 13 y 16 años.
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