Brasil.

Hace 6 meses los repelentes e insecticidas se convirtieron en una rutina matutina de esta familia de Sao Paulo. Lia tomó esta medida después de casi perder a su abuela por dengue, con 91 años forma parte del grupo de mayor riesgo.

“Es una ancianita que quedó muy afectada por el dengue. Pensamos que íbamos a perderla. Todos aquí están súper preocupados porque todos conocemos a alguien que se contagió. Cuando nos despertamos nos acordamos de ponernos repelente, otra cosa es enchufar estos aparatitos con veneno”, dijo.

Los esfuerzos individuales se hacen necesarios ante el fracaso de la inmunización colectiva. El número de dosis de la vacuna Qdenga del laboratorio japonés Takeda llevó al Ministerio de Salud a seleccionar un público objetivo. “La vacuna disponible hoy es para niños y adolescentes de 10 a 14 años y no es accesible en todos los municipios. La herramienta que tenemos actualmente para lidiar con el dengue es la eliminación de criaderos”, dijo una experta.

De puerta en puerta, así intentan los trabajadores sanitarios frenar la proliferación de los criaderos del mosquito ‘Aedes aegypti’, responsable de la transmisión de la enfermedad. Este esfuerzo ha aumentado con el crecimiento de casos. “Cada vez que aparece un caso positivo tenemos que poner en marcha el freno de los criaderos. Aquí, en este barrio tenemos un promedio de 10 casos nuevos por día que ya es bastante”, dijo una voluntaria.

Más de 6 millones de personas contrajeron dengue en Brasil en 2024. Fue la peor epidemia jamás registrada en el país. El gobierno federal espera que el número de casos se reduzca a la mitad en 2025. Para ello, quiere invertir 240 millones de euros para contener al mosquito transmisor. Las medidas, sin embargo, se enfrentan a problemas de infraestructura y solo estarán funcionando por completo en 2026.

“Es rara la semana en que en una región metropolitana de Brasil no falte agua en algún barrio de la ciudad. El día que sale agua del grifo, la población la almacena en cualquier recipiente posible y muchas veces algunos de estos objetos se convierten en criaderos del ‘Aedes aegypti’. La vacuna de Qdenga es un paso adelante, pero no debemos hacernos ilusiones para 2025 y pensar que bloqueará la circulación del virus”, dijo un experto.

De momento a la población no le queda más remedio que evitar con los medios a su alcance una simple picadura que puede ser letal.