México.
Entre luces, cámaras y pantallas de teléfonos móviles, en un pequeño estudio de la Ciudad de México, un presentador sostiene un termo, responde preguntas en tiempo real y cierra una venta en segundos. La escena, cotidiana en China desde hace años, comienza a replicarse en América Latina como parte de un modelo emergente.
Este formato, conocido como Live Commerce o comercio electrónico en vivo, combina entretenimiento, interacción y compra inmediata. A través de transmisiones en tiempo real, los consumidores pueden ver productos, hacer preguntas y adquirirlos sin salir de la misma plataforma.
Más que una tendencia, esta modalidad se perfila como una nueva plataforma de cooperación económica y tecnológica entre China y la región. La empresa de capital chino Meiyang México ofrece un caso ilustrativo de esta transición. De acuerdo con su directora ejecutiva, Wan Shueting, el modelo aún se encuentra en fase inicial en México.
A diferencia del comercio electrónico tradicional, basado en búsquedas y procesos fragmentados, el Live Commerce integra contenido, promoción y transacción en un solo flujo. Este cierre de ciclo reduce intermediaciones y abre oportunidades para empresas que buscan internacionalizarse rápidamente.
Según Xu Mu, encargado de comercio electrónico de Meiyang México, la empresa llegó al país en 2025 con un equipo mixto chino-mexicano y una misión clara: traer el modelo a México y consolidarlo.
“Tras nuestro análisis, consideramos que el mercado mexicano tiene un gran potencial, por lo que creemos que es un mercado que vale la pena explorar”.
Vanessa Rizo, líder del equipo de transmisiones en vivo de Meiyang México, comentó que el principal reto en el país es la confianza, por lo que, en este entorno, el factor humano adquiere un nuevo protagonismo: los presentadores no solo venden, sino que también construyen cercanía.
No obstante, el desarrollo del sector enfrenta desafíos estructurales. La participación de marcas locales sigue siendo limitada, menos del 20 %, según la empresa, y la formación profesional de presentadores aún carece de estandarización. A ello se suma una diferencia cultural en los estilos de venta: mientras en China predomina la disciplina del guion, en México destaca la espontaneidad y la conexión emocional con el público.
Lejos de ser una barrera, esta interacción cultural abre un espacio de convergencia. El modelo chino aporta eficiencia, logística y experiencia acumulada, mientras que el mercado latinoamericano introduce creatividad, cercanía y nuevas formas de interacción. El resultado es un ecosistema híbrido en construcción.
En términos económicos, el impacto trasciende la venta de productos importados. La expansión de agencias, la generación de empleo local y la incorporación gradual de marcas mexicanas —desde ropa hasta alimentos— apuntan a una integración más profunda.
(Noticias Xinhua).
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